Como el lugar es rústico, es aconsejable un vestido que no desentone, de tejidos naturales, desenfadado, pero siempre chic. Te puedes poner unas botas vaqueras y llevar un estilo boho chic, que ahora se lleva mucho. Para tu futuro esposo, un traje sobrio pero elaborado, con una camisa de cuadros de seda o un tejido noble, rústico o de inspiración leñador. Y si se deja barba ¡mejor que mejor!
Ahora que estáis todos vestidos y está elegido el lugar, solo falta la decoración. Aconsejamos contratar un decorador experto, pero si tenéis amigos interioristas o amantes de la decoración, preguntadle que es la decoración shabby chic. ¿Te suena una caravana en el jardín con letrero de neón o madera? Puede ser una barra de bar muy hipster.
Nos faltan ahora los detalles que siempre dejamos para lo último pero que no por ello son menos importantes. Recuerda que en esta boda vosotros y la naturaleza sois los protagonistas, el clima, el entorno granjero, complementado con muchísimos detalles de estilo handmade. Así que ¡toca trabajar! pero siempre divirtiéndose, la opción DYI va a ser una combinación ganadora. Pensad en elementos de la naturaleza como piedras o plumas e imprimid vuestro propio sello. Podéis hacer centros de mesa a base de elementos vuestros personales, objetos cotidianos que son partes de la historia de vuestras vidas. Tus invitados se sorprenderán.
Celebra tu boda en la granja. Rompe con lo clásico y apuesta por lo natural. El aire libre es la mejor opción para dar el ‘sí quiero’. ¿Te hemos convencido?
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